El presidente de CEDAES destaca el papel desempeñado por la Asociación durante sus 30 años de trayectoria y apuesta por reforzar la colaboración público-privada, la planificación de las infraestructuras y la formación vinculada a las necesidades reales de las empresas
Una delegación de la Confederación Española de Áreas Empresariales (CEDAES), encabezada por su presidente, Pablo García-Vigón González, ha visitado QUEMASEM y el Polígono Industrial de Las Quemadas con el objetivo de conocer de primera mano la realidad de una de las principales áreas empresariales de Córdoba.
La visita sobre el terreno estuvo acompañada de una posterior reunión de trabajo con representantes de QUEMASEM, en la que se abordaron algunos de los principales retos de presente y futuro de los espacios productivos: infraestructuras, accesibilidad, movilidad, mantenimiento, colaboración público-privada, nuevos modelos de gestión y gobernanza, formación profesional y disponibilidad de talento.
Tras el encuentro, conversamos con Pablo García-Vigón sobre la situación de Las Quemadas y sobre los desafíos que afrontan actualmente los parques empresariales españoles.
Pregunta (P).- Después de conocer Las Quemadas sobre el terreno, ¿qué valoración hace de su situación actual? ¿Cuáles son sus principales fortalezas y dónde considera que existen todavía carencias?
Respuesta (R).- Yo creo que la principal fortaleza de Las Quemadas es la Asociación de Empresarios Quemasem. Es una asociación que lleva 30 años trabajando y que se ha ganado un prestigio defendiendo las infraestructuras del parque empresarial y los intereses de sus empresas. Eso es probablemente lo más difícil de conseguir.
Evidentemente, también existen carencias. Hay necesidades relacionadas con el mantenimiento y con la renovación de determinadas infraestructuras. Parte de esos servicios son prestados por el Ayuntamiento, aunque no siempre con la regularidad que sería deseable.
Partimos, por tanto, de algo positivo: existe una asociación empresarial fuerte y unos servicios que tienen margen de mejora. Ahí el papel de Quemasem es fundamental y, además, con la promulgación de la LEPA se abre una ventana de oportunidad para perfeccionar esa colaboración público-privada.
P.- QUEMASEM lleva años reclamando mejoras en los accesos y en la movilidad. ¿Hasta qué punto condicionan unas buenas conexiones la competitividad de un área empresarial como Las Quemadas?
R.- Cien por cien. Estamos hablando de un parque empresarial en el que se concentran diariamente alrededor de 15.000 personas. Una concentración de estas características necesita accesos realistas y ágiles, capaces de dar servicio tanto a turismos como al tráfico pesado propio de un área industrial.
Los accesos son fundamentales para la competitividad, pero también tenemos que incorporarlos a un concepto más amplio de sostenibilidad. Cuando hablamos de un polígono sostenible no podemos pensar únicamente en que sea verde o ecológico.
Tener unos accesos colapsados supone tener vehículos y camiones detenidos y contaminando. Facilitar que las personas lleguen de una manera más rápida a su puesto de trabajo favorece, además, una mejor conciliación de la vida laboral y familiar.
Por eso movilidad, sostenibilidad y competitividad están completamente relacionadas.
P.- En este sentido, QUEMASEM ha defendido que la futura conexión con la A-4 no solo mejorará la movilidad de Las Quemadas, sino que tendrá efectos positivos para el conjunto de Córdoba.
R.- Exactamente. Existe una falsa creencia de que ser sostenible consiste en dificultar la circulación de los vehículos. Es justo al contrario: también es sostenible conseguir que los vehículos permanezcan el menor tiempo posible detenidos en los viales contaminando.
Y también es una cuestión de responsabilidad social. No tiene sentido que una persona necesite media hora o tres cuartos de hora para realizar un desplazamiento de cinco kilómetros.
Las industrias se sacaron de las ciudades y se concentraron en polígonos empresariales. Si llevamos la industria a las afueras pero no proporcionamos buenas comunicaciones, lo que estamos generando es un problema y no una solución.
La competitividad empieza por garantizar los servicios básicos
P.- Transporte público, aparcamientos, limpieza, mantenimiento y seguridad son algunas de las cuestiones que QUEMASEM reclama de manera recurrente. ¿Continúan siendo los servicios básicos uno de los principales déficits de los polígonos industriales españoles?
R.- Definitivamente sí.
Desde CEDAES tenemos la oportunidad de mantener contacto con parques empresariales de otros países de la Unión Europea y, cuando hacemos esa comparación, constatamos que la situación española en este sentido sigue siendo preocupante.
Todavía encontramos un porcentaje importante de parques empresariales donde determinados servicios básicos no están completamente resueltos y donde existe una negociación continua con los ayuntamientos para conseguir que se presten con la periodicidad necesaria.
Los parques empresariales forman parte del municipio y no es razonable que la prestación de los servicios públicos tenga una periodicidad diferente a la del resto de la ciudad o se base simplemente en actuaciones puntuales.
La competitividad de un polígono comienza por garantizar los servicios públicos básicos. Una vez resuelto eso podemos avanzar hacia una segunda fase, que son los servicios de valor añadido. Y ahí es donde la colaboración público-privada cobra todo su protagonismo.
P.- CEDAES insiste precisamente en profesionalizar la gestión de las áreas empresariales. ¿Qué modelo considera más adecuado para un enclave de las dimensiones de Las Quemadas?
R.- Tenemos que partir de que estamos ante un polígono industrial de un tamaño considerable. Las necesidades de mantenimiento de un área industrial de estas características son superiores, tanto en coste como en periodicidad de los servicios, a las que puede tener una calle convencional de un municipio.
Ahí nace la colaboración público-privada.
El modelo deseable es aquel en el que la Administración pública garantiza unos servicios básicos y la parte privada puede complementar y ampliar esos servicios, tanto los básicos como los de valor añadido, hasta alcanzar los estándares que necesita cada parque empresarial.
Y esos estándares tampoco son iguales para todos. Dependen del tráfico, de los sectores empresariales implantados, de las dimensiones del polígono y de sus propias características. La colaboración público-privada permite precisamente adaptarse a esas necesidades particulares.
P.- Andalucía cuenta ahora con un nuevo marco a través de la LEPA, en cuyo desarrollo QUEMASEM ha participado activamente. ¿Qué oportunidades abre para Las Quemadas?
R.- Lo primero es dar la enhorabuena a Quemasem. Que la asociación empresarial del principal polígono de la provincia de Córdoba haya participado activamente en la elaboración y consecución de este texto legal es todo un éxito.
Andalucía se encuentra, además, en una posición privilegiada porque no todas las comunidades autónomas cuentan con una legislación específica para la gobernanza y gestión de los parques empresariales.
La LEPA consolida el modelo de colaboración público-privada a través de figuras como las Entidades de Gestión y Modernización (EGM). El modelo ya está previsto; ahora el reto es implantarlo.
Para ello es necesario sensibilizar a los ayuntamientos, que desempeñan un papel fundamental en la puesta en marcha de estas entidades, y que posteriormente el sector privado recoja el testigo para desarrollar ese modelo de colaboración con la Administración local.
Pero hay otra cuestión fundamental: no podemos hablar únicamente de gestión y gobernanza. Necesitamos también planes directores de inversión.
Los parques empresariales deben gestionarse, pero también mantenerse. Eso exige planes plurianuales de inversión y mejora, conocer cuál es la situación de cada área empresarial y prever qué necesidades tendrá no solo el próximo año, sino durante los próximos cinco o diez años.
Necesitamos una planificación que permita abordar las infraestructuras a largo plazo y que no quede condicionada permanentemente por los ciclos políticos.
P.- QUEMASEM se ha incorporado recientemente a CEDAES. ¿Qué puede aportar esta integración a las empresas de Las Quemadas?
R.- El asociacionismo funciona cuando quien forma parte de una organización percibe que esa pertenencia genera un rendimiento tangible.
La incorporación de Quemasem a CEDAES permite, fundamentalmente, acortar la curva de aprendizaje.
Podemos compartir experiencias y buenas prácticas desarrolladas en otras comunidades autónomas, conocer cómo se están resolviendo problemas que probablemente también existen aquí y encontrar soluciones de una manera más rápida y eficaz.
Compartir conocimiento y experiencias permite resolver antes los problemas y eso supone una ventaja competitiva.
Llevado al terreno práctico, significa avanzar hacia un sistema de gobernanza más desarrollado, un polígono mejor gestionado, mejores infraestructuras y mejores servicios.
Y todo eso genera valor añadido. Las parcelas, las empresas y los negocios instalados en Las Quemadas tendrán también mayor valor si se encuentran en un parque empresarial con infraestructuras cuidadas y servicios correctamente gestionados.
P.- Otro de los asuntos que QUEMASEM viene abordando es la conexión entre las necesidades de las empresas y la Formación Profesional. ¿Se está convirtiendo la disponibilidad de talento en un factor de competitividad tan importante como las propias infraestructuras?
R.- Sí. Estamos constatando que existe un déficit en la disponibilidad de recursos humanos, y no solamente en los parques empresariales, sino en las empresas en general.
Los parques empresariales tienen en este ámbito una ventaja muy importante: son espacios multisectoriales y transversales.
Eso permite detectar carencias formativas y necesidades profesionales de muchos sectores al mismo tiempo. Habitualmente hablamos por separado de las necesidades del sector del automóvil, del metal, del turismo o de cualquier otra actividad. En un parque empresarial conviven todos ellos.
Por tanto, podemos obtener una fotografía mucho más precisa de las necesidades de talento desde una perspectiva transversal.
Primero tenemos que detectar qué profesionales necesitan las empresas y, posteriormente, formar a personas que respondan a esas necesidades. Un parque empresarial permite realizar ese diagnóstico de una manera rápida, multisectorial y concentrada en un mismo espacio.
P.- Si tuviera que señalar tres grandes prioridades para mejorar los parques empresariales españoles durante los próximos años, ¿cuáles serían?
R.- Destacaría fundamentalmente dos que podíamos ampliar a un tercero.
La primera es la implantación de sistemas de gobernanza basados en la colaboración público-privada, como las EGM que contempla la LEPA.
La segunda es la puesta en marcha de planes directores plurianuales para la mejora de las infraestructuras.
Los parques empresariales generan actividad económica y pagan una cantidad muy importante de impuestos. No se trata de pedir que todo lo recaudado vuelva directamente a ellos, pero sí de que una parte revierta de una manera ordenada y recurrente para resolver las necesidades de actualización de sus infraestructuras.
Y la tercera sería adecuar la formación y la creación de talento a las necesidades reales de las empresas.
P.- Y ante un nuevo ciclo político, ¿qué pediría al próximo Gobierno de España, independientemente de su color?
Nuestra experiencia es que, cuando reunimos a representantes de distintos partidos para hablar de parques empresariales, existe un consenso muy amplio.
Todos entienden que los parques empresariales son infraestructuras básicas que generan empleo, riqueza y valor añadido y que son fundamentales para la economía española.
Por eso cuesta entender que después encontremos tantas reticencias a la hora de desarrollar determinados modelos.
Le pediría al próximo Gobierno una labor más intensa de sensibilización con las administraciones locales.
Los ayuntamientos tienen en la mayoría de los casos la última palabra y, en figuras como las EGM previstas en la LEPA, desempeñan un papel decisivo.
La Administración local tiene que ser consciente de que estos modelos deben implantarse. Si conseguimos avanzar en esa sensibilización, buena parte de lo demás vendrá por añadidura.